Punta Cana está aprendiendo a ser ciudad

Por Luis Leonardo · Connecting You

Punta Cana está aprendiendo a ser ciudad

Durante mucho tiempo, el crecimiento de Punta Cana podía explicarse principalmente con dos palabras: turismo y construcción.

Primero llegaron los hoteles.

Después llegaron las viviendas, los condominios, las villas, los centros comerciales y una extraordinaria expansión inmobiliaria impulsada por millones de visitantes y por miles de personas que comenzaron a considerar esta zona como un lugar para invertir.

Pero ahora está ocurriendo algo diferente.

Y quizás sea una de las señales más interesantes de la madurez de Punta Cana.

Estamos comenzando a construir no solamente para quien viene de vacaciones, sino también para quien decidió vivir aquí.

Proyectos como Punta Cana Design District representan, al menos conceptualmente, una nueva etapa.

Ya no hablamos únicamente de habitaciones de hotel, metros cuadrados de construcción o rentabilidad inmobiliaria.

Comenzamos a hablar de diseño.

De arte.

De arquitectura.

De gastronomía.

De creatividad.

De espacios de trabajo.

De lugares para encontrarnos.

De expresión.

En definitiva, comenzamos a hablar de vida urbana.

Cuando vivir en Punta Cana significa algo diferente

Hay una diferencia importante entre construir viviendas y construir ciudad.

Una vivienda resuelve dónde dormir.

Una ciudad necesita responder muchas otras preguntas.

¿Dónde trabajamos?

¿Dónde nos encontramos?

¿Dónde creamos?

¿Dónde caminamos?

¿Dónde escuchamos música?

¿Dónde vemos arte?

¿Dónde tenemos una conversación interesante?

¿Dónde descubrimos una nueva idea?

¿Dónde sentimos que pertenecemos?

Durante años, muchas de esas respuestas en Punta Cana estuvieron subordinadas a la infraestructura turística.

Pero la población que vive aquí ha cambiado.

También han cambiado sus expectativas.

Punta Cana necesita cada vez más espacios pensados no exclusivamente para atender al turista, sino para construir la experiencia cotidiana de quienes llamamos a este lugar casa.

De consumidor a ciudadano

Ese cambio puede parecer semántico, pero no lo es.

El turista consume un destino.

El residente necesita habitarlo.

Y habitar un lugar implica mucho más que tener una propiedad.

Implica desarrollar relaciones, rutinas, lugares favoritos, comunidades y eventualmente una identidad vinculada al territorio.

Por eso considero tan interesantes los nuevos conceptos que están apareciendo en Punta Cana.

No necesariamente porque cada proyecto individual vaya a transformar la ciudad, sino porque colectivamente comienzan a revelar una nueva demanda.

Queremos algo más que edificios.

Queremos lugares.

Nosotros también nos estamos moviendo

Esta transformación tiene para mí además una dimensión personal.

Próximamente estaremos trasladando nuestras oficinas, junto con el estudio de Punta Cana Inside, a Punta Cana Design District.

La decisión tiene una razón práctica, por supuesto.

Pero también existe una razón conceptual.

Un medio que intenta contar la transformación de Punta Cana probablemente debe estar cerca de los lugares donde esa transformación está ocurriendo.

Quiero que nuestro estudio sea un espacio para conversaciones sobre negocios e inversión, pero también sobre arquitectura, urbanismo, gastronomía, arte, turismo, sostenibilidad, cultura y las personas que están imaginando qué puede llegar a ser Punta Cana.

Porque quizás esa sea precisamente la conversación que viene.

La siguiente etapa de Punta Cana

Durante décadas medimos el crecimiento de Punta Cana contando habitaciones hoteleras.

Después comenzamos a contar proyectos inmobiliarios.

Quizás ahora tengamos que comenzar a observar otras cosas.

Galerías.

Restaurantes.

Estudios.

Espacios culturales.

Arquitectura.

Diseño.

Parques.

Comunidades.

Lugares donde las personas simplemente quieran estar.

No porque tengan una reservación.

No porque estén comprando una propiedad.

No porque mañana tengan que tomar un avión.

Sino porque viven aquí.

Punta Cana seguirá siendo uno de los grandes destinos turísticos del Caribe.

Seguirá construyendo hoteles.

Seguirá desarrollando proyectos inmobiliarios.

Pero algo nuevo parece estar emergiendo entre todo ese concreto.

Vida.

Y quizás esa sea una de las señales más importantes de todas:

Punta Cana ya no está creciendo solamente como destino.

Está aprendiendo a ser ciudad.